¿Qué son? ¿Dónde se encuentran?

Las vitaminas A y E son nutrientes que intervienen en la regulación de los procesos biológicos del organismo. No pueden ser sintetizados por el organismo y deben ser aportados a través de la dieta, o con suplementos en el caso de que las ingestas recomendadas no sean cubiertas.

La vitamina A se encuentra en forma de retinol en alimentos de origen animal como lácteos, huevos, pescado azul (en especial en el hígado) y carne. También, puede ser sintetizada a partir de carotenoides (entre los que destaca el β-caroteno) que aparecen como provitamina A en alimentos de origen vegetal como: frutas, verduras y hortalizas (especialmente en zanahorias). Otros carotenoides como la luteína y zeaxantina que se encuentran en el huevo, o el licopeno presente en el tomate y en otras verduras y frutas, no se transforman en vitamina A.

La vitamina E es la descripción genérica para todos los tocoferoles y tocotrienoles, aparece en aceites vegetales como el de girasol, maíz u oliva (mayor contenido de vitamina E en el virgen que en el refinado), frutos secos, verduras de hoja verde como, por ejemplo, el brócoli o las espinacas. También, hay alimentos que están enriquecidos con vitamina E como: margarinas, cereales para el desayuno y galletas, entre otros.

Para leer más, en este pdf podréis encontrar el artículo completo: Utilización de vitaminas A y E en la práctica clínica. En él, se aborda cuáles son los consumos recomendados de la vitamina A y E, sus funciones, si son útiles para la prevención cardiovascular, qué papel juegan en las enfermedades oftalmológicas, si actúan sobre las defensas del organismo y si protegen a la piel y mucosas de las infecciones, si tiene efecto sobre el cáncer y el deterioro cognitivo, qué indicaciones tienen y si existen efectos secundarios, contraindicaciones o interacciones.