Un estudio de la Universidad de Örebro (Suecia) sugiere que la vacunación contra la gripe debería considerarse como parte del tratamiento hospitalario tras un infarto de miocardio, ya que reduce el riesgo de muerte en estos pacientes o con enfermedad coronaria de alto riesgo.

El investigador principal, el profesor Ole Fröbert, ha concretado al respecto que el ensayo ‘IAMI’ ha descubierto que, en los pacientes con infarto de miocardio o enfermedad coronaria de alto riesgo, la vacunación antigripal temprana dio lugar a un menor riesgo de la combinación de muerte por cualquier causa, infarto de miocardio o trombosis del stent a los 12 meses.

El estudio, presentado en el Congreso de la Sociedad Europea de Cardiología 2021, recuerda que durante las epidemias de gripe mueren más personas por causas cardiovasculares que durante los periodos no epidémicos. Así, la vacunación antigripal se recomienda a los pacientes con enfermedades cardíacas, si bien es cierto que no forma parte de los cuidados hospitalarios estándar tras un infarto agudo de miocardio.

El mayor ensayo aleatorio hasta la fecha

En este sentido, el ensayo ‘IAMI’ ha sido el mayor ensayo aleatorio realizado hasta la fecha para evaluar si la vacunación contra la gripe mejora los resultados tras un infarto de miocardio o una intervención coronaria percutánea en pacientes de alto riesgo con enfermedad arterial coronaria. El ensayo se llevó a cabo en 30 hospitales de ocho países (Suecia, Dinamarca, Noruega, Letonia, Reino Unido, República Checa, Bangladesh y Australia) durante cuatro temporadas de gripe, que abarcaron desde octubre de 2016 hasta febrero de 2020.

Con todo, el ensayo fue interrumpido prematuramente el 7 de abril de 2020 por el comité de seguridad y monitorización de datos debido a la pandemia de COVID-19 después de la inscripción de 2.571 pacientes (58% del objetivo). La edad media de los participantes era de 60 años y el 18 por ciento eran mujeres.

Los acontecimientos adversos graves fueron poco frecuentes y de tipo e incidencia similares en ambos grupos. Las reacciones en el lugar de la inyección, como dolor, enrojecimiento, hinchazón y endurecimiento, se notificaron con una frecuencia significativamente mayor en los pacientes asignados a la vacuna antigripal.