No será hoy ni mañana, pero estamos en el camino para el desarrollo de la vacuna universal contra el coronavirus. Son varios los estudios que sugieren que su desarrollo es científicamente factible y podría llegar en uno o dos años. Así lo ha expuesto Raúl Ortiz de Lejarazu, director del Centro Nacional de Gripe de Valladolid, en una sesión plenaria en el XXIV Congreso Nacional de la Sociedad Española de Enfermedades Infecciosas y Microbiología Clínica (SEIMC).

El trayecto ya se ha iniciado y en él van a ser cruciales el conocimiento biomédico, bioinformático y de ingeniería que permitirán el descubrimiento de anticuerpos y vacunas. Por otro lado, “la supercomputación y el aprendizaje automático de alto rendimiento, junto con el modelado estructural, pueden acelerar mucho la identificación de dianas antigénicas comunes compartidas entre los coronavirus”, explicó.

De hecho, el virólogo mencionó un trabajo, el primero con un enfoque computacional, que ha conseguido generar el diseño integral de vacunas a partir de mapas a gran escala de epítopos del SARS-CoV2. “De forma que optimiza las diversas respuestas inmunitarias de las células T en toda la población mundial”, indicó.

En cualquier caso, para Ortiz de Lejarazu, antes de que llegue la vacuna universal llegarán otras: las de amplio espectro del SARS-CoV2, las de Sarbecovirus, de Betacoronavirus, de Alfa y Betacoronavirus y las vacunas pancoronavíricas. “Pero, por las características víricas es plausible pensar que llegará antes la vacuna universal o de amplio espectro frente a coronavirus que frente al virus de la gripe”, aseveró.

Candidatos a vacuna universal

Las vacunas recombinantes del RBD, las de partículas similares al virus VLP, las de vector del virus inactivado y las nuevas plataformas de RNA, son los candidatos más susceptibles de convertirse en vacunas universales frente al coronavirus.

A día de hoy tenemos 122 candidatos vacunales en estudio y 17 vacunas ya aprobadas y que se están utilizando en algún país del mundo. En Europa, contamos con cuatro: Pfizer, Moderna, AstraZeneca y Janssen. En España contamos con diferentes proyectos de vacuna frente a la COVID-19, alguno podría ver la luz a finales de año.

Las pruebas que se han realizado con las vacunas quiméricas de RNA mensajero S. “se puede considerar una prueba de concepto de que estas vacunas pueden funcionar y ser una vacuna universal. Esto es así porque neutralizan eficazmente las variantes a pesar de que muestran una cierta reducción en la actividad de neutralización”, dice Ortiz de Lejarazu. “Aún así pueden proporcionar una herramienta novedosa para prevenir las infecciones por coronavirus zoonóticos pandémicos y similares al SARS”, añade.

Por otro lado, hay que tener en cuenta el desarrollo de las nano y micropartículas y su uso en vacunología. “Es importante porque el tamaño, en este caso, tiene que ver con la respuesta celular inmune proporcionada”, subraya el especialista.

Y también se han descrito antivirus de amplio espectro para coronavirus. Un trabajo ha demostrado que los antivirus RBD generados contra las variantes funcionan peor que los generados frente a regiones más amplias. “Es un conocimiento que puede ser aprovechado para desarrollar vacunas universales”.

Vacuna universal frente al coronavirus

El director del Centro Nacional de Gripe de Valladolid enumeró los objetivos que deben buscar los futuros diseños de vacunas universal de coronavirus. Por un lado, los inmunitarios que tienden a reducir la frecuencia de vacunación y aumentar su espectro de protección con una amplia respuesta. Por otro lado, los objetivos técnicos y estratégicos enfocados a aumentar la capacidad de respuesta –acortar plazos de disponibilidad y mejores métodos de producción– ante situaciones de demanda aumentada.

Para ir hacia ese horizonte de la vacuna universal, ya se ha descrito un mapeo de las mutaciones. A partir de ahí, “con inteligencia artificial y cultivos de laboratorio se podrán inducir mutantes de escape que nos permitan organizar las dianas para las vacunas universales”.

En este contexto, el virólogo destacó que la coordinación y colaboración internacional, destinar fondos suficientes, apostar por el intercambio de conocimiento y las patentes mundiales son esenciales en este desarrollo.

Un camino en busca de la vacuna universal en el que ya hay industrias implicadas como VBI Vaccines, DIOSynVax, Entos Therapeutics, Osivax y Valo Therapeutics. “Todas ellas están trabajando en la vacuna aunque con distintos elementos. Es  probable que dentro de un año o dos tengamos más prototipos”, concluyó.

Protección universal

La estrategia universal de vacunación es otro aspecto importante que no se debe confundir con la mencionada vacuna universal. Y viene dada por la alternancia entre diferentes tipos de vacunas, por la dosificación diferente o por el orden de las vacunas.

Las estrategias de vacunación para ampliar la base poblacional cubierta en el periodo pandémico, tal como destaca Ortiz de Lejarazu, pasan por “vacunar lo antes posible a los adolescentes, los niños y las embarazadas, sino será difícil controlar la infección”. Posteriormente, en la postpandemia “hay que centrarse en la revacunación de la población vulnerable, los mayores, las personas de las residencias y los sanitarios”.

Dónde estamos y hacia dónde vamos

El director del Centro Nacional de Gripe de Valladolid concluyó planteando los posibles escenarios que pueden darse a partir de ahora. En este contexto, argumentó que en el periodo postpandémico precoz va a haber una presión biológica sobre el virus. “Ahí podremos ver la respuesta inmune del nuevo huésped, es decir, su capacidad de mutar y si es posible diseñar mejores vacunas”.

Esta situación puede dar lugar a dos escenarios. Por un lado, si la inmunidad es transitoria y corta, menos de un año, –“como va a pasar con alguna de las vacunas”, asegura–, el virus va a tender a persistir y se estacionalizará apareciendo nuevos brotes en otoño/invierno. “Esto supondrá que tendremos que utilizar vacunas cada cierto tiempo lo que, a su vez, hará evolucionar a las vacunas”.

Por otro lado, si las vacunas son protectoras o esterilizantes con una inmunidad duradera de más de tres años, el virus o mutará para seguir infectando o desaparecerá dentro de unos años.

“En estos momentos la extinción biológica es una proyección poco viable, por lo que las vacunas universales tienen plena vigencia”, concluyó el virólogo.