México y el mundo avanzan en la vacunas contra SARS-CoV-2 con la finalidad de crear inmunidad suficiente para que la COVID-19 no cause daño severo en los organismos sanos y, por lo tanto, haya poca probabilidad de complicaciones.

Sin embargo, en los estudios clínicos en los que se basó la aprobación de dichas vacunas no incluyeron personas con enfermedades autoinmunes como el lupus. Tampoco consideraron a personas con trasplantes de órganos, diagnósticos de cáncer y en tratamientos inmunosupresores. Por lo tanto, no hay datos del real nivel de eficacia que pueden tener estas vacunas en estos pacientes.

Al no haber datos en las pruebas, tampoco se pueden obtener datos de los posibles efectos secundarios que puedan resultar de la vacunación.

Esto es un problema, ya que se ha demostrado científicamente que los pacientes con lupus tienen una mayor propensión a la infección por COVID-19 y a su vez de sufrir un desarrollo grave de la enfermedad.

Entre los principales factores de riesgo de tener una enfermedad grave o con complicaciones de la COVID-19 son:

  • Actividad grave o moderada del lupus
  • Tratamiento con dosis altas o medias de corticoides
  • Tratamiento con rituximab
  • Inmunosupresión del paciente

Vacunas

Sin embargo, aunque los estudios no avalen científicamente la eficacia de las vacunas contra SARS-CoV-2 en pacientes diagnosticados con lupus, se recomienda acceder a colocarse la vacuna, ya que el beneficio podría superar el riesgo de sufrir la enfermedad, de acuerdo con el doctor Dr. Ernesto J. V. Crescentide de “Hablemos de lupus”.

En conmemoración con el Día Mundial del Lupus, los especialistas hacen un llamado para que los pacientes acudan a su respectiva cita de vacunación aún siendo pacientes ligados a enfermedades autoinmunes en el mundo. Recomiendan que los pacientes reciban alguna de las vacunas aprobadas por las diferentes instancias reguladoras, con el afán de evitar una enfermedad grave.

Estos pacientes deben preocuparse por tener un esquema de vacunación que los proteja por neumococo e influenza. En el caso de las vacunas frente a la COVID-19 no se transmite la enfermedad viral al colocarla, ya que no se utilizan virus vivos como se hacía hace una década.

En la actualidad, no se sabe de ningún caso en el cual la vacunación afecte a  la medicación de los pacientes. Sin embargo, deben hacer una visita o consulta rápida con sus médicos de cabecera, sobre todo si utilizan la molécula rituximab.