En el marco del Mes para la Concienciación de los cánceres hematológicos y el Día Mundial de la Leucemia Mieloide Crónica, destacar el trabajo integral que ofrece la especialización de las enfermeras oncológicas mexicanas es una prioridad.

Dulce María Antonia Hernández Reyes es enfermera oncológica pediátrica de la Unidad de Trasplante de Células Proliferativas Hematopoyéticas en el Hospital Infantil de México, Federico Gómez en la Ciudad de México, con más de 20 años de experiencia en atención pediátrica, que en exclusiva para El Médico Interactivo México, comparte los alcances que tiene esta especialización.

¿Cuándo nació en México la especialización de la enfermera oncológica?

La especialidad nació hace aproximadamente 12 años en nuestro país. Yo soy de la segunda generación. En la Ciudad de México existen dos sedes: el Instituto Nacional de Cancerología (INCAN) y el Hospital Infantil de México, Federico Gómez (HIM) y hay dos más en Ixtapaluca, Estado de México y la zona de El Bajío en el centro del país. La especialización tiene una duración de dos semestres y su convocatoria abre cada año.

Por mi experiencia como enfermera pediátrica me he desenvuelto en el área de oncología pediátrica atendiendo de manera específica cada etapa de la niñez y la adolescencia. Por mi formación también colaboro como docente en el HIM aunque la especialización abarca todas las edades y todos los tipos de cáncer en sus diferentes etapas.

En el caso de los cánceres hematológicos, ¿cuáles son los diagnósticos de tus pacientes?

En la Unidad de Trasplante de Células Proliferativas Hematopoyéticas del HIM, tratamos varios tipos de cánceres hematológicos como las leucemias linfoblásticas agudas, leucemias mieloides agudas y crónicas, linfomas de Hodgkin, sarcoma y existen otros padecimientos que pueden recibir este tratamiento como son las anemias aplásicas.

Nuestra labor va desde preparar y administrar los tratamientos como las quimioterapias y monitorear la reacción y posibles complicaciones de los pacientes, así como capacitar a los cuidadores primarios para orientarlos en las necesidades y los riegos a los que están expuestos los pequeños.

¿Cuál es la preparación que necesita un paciente oncológico pediátrico para ingresar la Unidad de Trasplantes?

Hay tres etapas que debemos seguir para recibir este procedimiento. La primera se le llama de Acondicionamiento. En ella se establece una salud óptima en los demás aspectos de salud del paciente que es realizada de manera integral por todas las especialidades y que asegura que el pequeño podrá recibir altas dosis de quimioterapia/ radioterapia o ambas, dependiendo del caso.

La segunda etapa es el Trasplante, que requiere de un aislamiento en el que solo tenemos acceso los profesionales de la salud y el cuidador primario. Aquí el donador puede ser él mismo paciente, un familiar o un no familiar. Esta etapa puede durar entre 20 y 30 días, dependiendo del paciente.

En la etapa del Postrasplante se analiza que el conteo de células no disminuya para proceder a una anta en vigilancia, en la cual los cuidados especiales continuarán en casa a través del cuidador previamente orientado por el Plan de Alta. Un protocolo creado por nosotras las enfermeras oncológicas para prevenir u observar posibles complicaciones.

¿Cuál es la atención que requiere un paciente con cáncer hematológico?

Nosotras tenemos una responsabilidad grande al preparar y aplicar las dosis de quimioterapia que reciben los pacientes, ya que debemos atenderlos de manera personalizada de acuerdo con su caso.

Por ejemplo, podemos anticiparnos a las reacciones o efectos secundarios de los tratamientos como es la presentación de mucositis, que refiere a la inflamación bucal que puede generar llagas y dolor intenso que debemos tratar de mitigar con analgésicos y otros procedimientos alimenticios.

El cuidado en la alimentación de los pacientes es sumamente relevante, pues de acuerdo con el avance de los protocolos, la dieta puede cambiar y ser cuidada de manera estricta. En muchas ocasiones, la enfermera tiene la capacidad de prevenir efectos adversos o complicaciones, ya que nos encontramos cerca de los pacientes más tiempo que los médicos.

En cuanto a la capacitación del cuidador principal es nuestro deber identificar y pulir la capacidad de respuesta a los signos de alarma o rechazo del injerto que puede presentar el paciente en casa luego de un trasplante, por ejemplo, erupciones en la piel o un color amarillento en los ojos, que pueden significar un rechazo en el injerto.

¿Consideras que hay un déficit de enfermeras especializadas en nuestro país?

Desde mi experiencia, el déficit de médicos y enfermeras es un problema considerable, pues las enfermeras oncológicas no deberíamos estar solo en el tercer o cuarto nivel de atención o solo en los servicios de oncología, urgencias o terapia intensiva, pues nuestra capacitación nos permitiría adelantarnos a una sospecha de cáncer o a detectar alguna complicación del paciente oncológico.

Debo decir que es un orgullo ser enfermera especializada con la capacidad de cuidar de manera especial a cada paciente. Es por eso que quisiera invitar a las nuevas generaciones a especializarse, ya que de acuerdo con los manuales, cada enfermera debe atender a un máximo de 4 pacientes. Sin embargo, en nuestros servicios atendemos hasta 6 pacientes, lo que muchas veces complica nuestras labores diarias.

Es necesario resaltar, sobre todo en el Mes de los Cánceres Hematológicos, la importancia de la detección oportuna, ya que los niños pueden tener mejores oportunidades de curación y supervivencia si se detectan a tiempo, concluyó.