La aportación que hace la industria farmacéutica a través del valor del medicamento no se puede circunscribir únicamente al ámbito de la salud y de la mejora de los pacientes, sino que es preciso evaluarla desde una perspectiva social y económica. En relación a la aportación económica, la industria farmacéutica genera un efecto tractor o arrastre sobre otros sectores, de modo que por cada euro generado por la industria del medicamento se generan entre uno y dos euros en otros sectores.

Del mismo modo, por cada empleo que hay en los laboratorios farmacéuticos se generan cuatro empleos en otros sectores por la influencia del primero. Si nos fijamos en el efecto compensación de la inversión en Sanidad: cada euro invertido en nuevos medicamentos se estima que genera un ahorro neto medio del gasto directo de entre 2,3 y 7,2 veces. Valor que parece ser mayor si se mide a largo plazo.

Son los datos que se desprenden del informe recién presentado: ‘El valor del medicamento desde una perspectiva social’, elaborado por la Fundación Weber, con el apoyo de la patronal de la industria farmacéutica en España, Farmaindustria.

“Según diferentes estudios, el uso general de los medicamentos ha sido coste-efectivo, con ratios de entre 230 y 16.200 euros por años ganados de vida. Esto refleja la contribución agregada que aporta el medicamento a la sostenibilidad del sistema sanitario”, explica Álvaro Hidalgo, presidente de la Fundación Weber. El informe es una actualización de la primera edición desarrollado en 2018, y se ha elaborado a partir de una revisión de la literatura científica.

Menos bajas laborales

El documento analiza el valor del medicamento desde una triple visión: la social, evaluando el empleo y la reducción de bajas laborales por enfermedad; la económica y su aporte a la innovación y economía del país; y la propiamente sanitaria, analizando los resultados en salud y calidad de vida del paciente.

Desde la perspectiva social, una de las principales conclusiones del estudio es que el uso de medicamentos innovadores más eficaces puede repercutir en un ahorro de costes directos e indirectos, liberando recursos y redundando en otros beneficios.

En este contexto, Hidalgo subraya que “los medicamentos consiguen reducir el grado de discapacidad, incrementan la autonomía personal y esto implica una menor carga de cuidados tanto familiares como del sistema sanitario”. “Además, –añade– contribuyen a disminuir el absentismo laboral y las pérdidas laborales generadas, mientras que aumentan la productividad en el puesto de trabajo”.

Según los estudios analizados, en el informe se calcula que el valor de la mayor capacidad de trabajar atribuible a los nuevos medicamentos se sitúa entre 2,3 y 8,1 veces por encima del gasto en nuevos medicamentos.

Ahorro generado por las vacunas

En el caso de las vacunas, el presidente de la Fundación Weber ha destacado que constituyen una de las estrategias de salud pública más coste-efectivas. “La crisis del COVID-19 ha puesto de manifiesto su poder. Pero es esencial revisar lo que han aportado las vacunas a lo largo del tiempo”.

En España, por cada euro invertido en vacunación infantil, se ahorran 22 euros en gastos directos e indirectos. Por tanto, los 94 millones invertidos en vacunación por el sistema nacional de salud han supuesto un ahorro estimado de 2.068 millones de euros.

Esperanza y la calidad de vida

En el campo de la salud, los medicamentos innovadores, junto con los avances médicos y las medidas de salud pública, han generado una mayor esperanza y calidad de vida. La tasa actual de la esperanza de vida en nuestro país es de 83,2 años. De los años ganados entre los años 2000 y 2009, 1,74 años, el 73% se atribuye a la aparición de nuevos medicamentos.

En palabras de Hidalgo: “Los medicamentos han cambiado el paradigma de las sociedades modernas, permitiendo que vivamos más y mejor. Los avances a nivel clínico se han producido tanto sobre los resultados en salud, como en la mejora de la calidad de vida de los pacientes”.

Por ejemplo, el 47% de las muertes evitadas en las enfermedades cardiovasculares se deben al beneficio terapéutico de los tratamientos farmacológicos y quirúrgicos; y el 70% de la mejora en la supervivencia por cáncer es atribuible a los nuevos tratamientos.

Valor del medicamento

En un coloquio celebrado tras la presentación del informe, los participantes han hablado sobre el valor que la población otorga a las innovaciones farmacéuticas. En este escenario, el doctor José María Álvaro Gracia, presidente de la Sociedad Española de Reumatología (SER), ha señalado que sería deseable “hacer un esfuerzo en el análisis de los datos del valor del medicamento en vida real. Todo el mundo reconoce que las innovaciones farmacéuticas aportan valor pero consideran que tienen un alto coste”. A su juicio, ese análisis permitiría demostrar el incremento que los medicamentos tienen a largo plazo.

Ahondando en esta idea, Álvaro Gracia subraya que “no todas las innovaciones son mejores a lo que ya había”. Sin embargo, hay otros beneficios indirectos que no se ven y aportan una mejora importante en la práctica clínica”. En Reumatología, su ámbito laboral, por ejemplo, la llegada de los biológicos ha fomentado el desarrollo de estrategias terapéuticas globales que antes no existían.

Valor para el paciente

Para Andoni Lorenzo, presidente del Foro Español de Pacientes, es necesario hacer más pedagogía al respecto. “Hablamos de un valor que el paciente crónico lo tiene muy bien entendido y asumido. Para el resto de la sociedad que acude al sistema sanitario con un problema puntual, en cuanto se soluciona deja de valorarlo porque no le da tiempo a vivir la evolución del medicamento y la innovación que aporta”, aduce.

Un aspecto que ejemplariza con el caso de las personas con diabetes. Gracias a las innovaciones farmacéuticas en el manejo y control de esta enfermedad hoy pueden ocupar puestos laborales que antes tenían restringidos.