Las variantes del virus de la viruela del mono se definen con números romanos. Así lo ha decidido un grupo de expertos mundiales convocados por la Organización Mundial de la Salud (OMS). Así, han llegado al consenso para referirse a la variante de la Cuenca del Congo (África Central) como I y a la de África Occidental como II. Además, se acordó que el Clado (variante) II consta de dos subclados.

Por lo tanto, la nueva convención de nomenclatura comprende Clade I, Clade IIa y Clade IIb. Este último se refiere principalmente al grupo de variantes que circulan en gran medida en el brote global actual.

El virus de la viruela símica recibe su nombre tras su primer descubrimiento en 1958. La OMS ha indicado que “la mejor práctica actual es que los virus recién identificados, las enfermedades relacionadas y las variantes de virus deben recibir nombres con el objetivo de evitar ofender a cualquier grupo cultural, social, nacional, regional, profesional o étnico”. De esta forma, se pretende minimizar cualquier impacto negativo en el comercio, viajes, turismo o bienestar animal.

La OMS está realizando una consulta abierta para buscar un nuevo nombre de enfermedad para la viruela del simio. Por otro lado, recuerda que la denominación de las especies de virus es responsabilidad del Comité Internacional de Taxonomía de Virus, que tiene un proceso en curso para el nombre del virus de la viruela del simio.

Marcadores diagnósticos

Por otro lado, un estudio del Hospital Bichat-Claude Bernard de París (Francia) ha detectado el virus de la viruela del mono en muestras anales de hombres que tienen relaciones sexuales con hombres asintomáticos. El artículo se ha publicado en la revista científica ‘Annals of Internal Medicine’. Los resultados de esta investigación sugieren que la vacunación limitada a aquellos con exposición conocida al virus puede no ser suficiente para prevenir la infección.

Los investigadores realizaron de forma retrospectiva pruebas de detección del virus de la viruela del mono con PCR en todos los hisopos anorrectales que se recogieron como parte de un programa de detección de infecciones de transmisión sexual. Según las directrices francesas, este tipo de cribado se realiza cada tres meses entre los hombres que tienen relaciones sexuales con hombres con múltiples parejas sexuales que toman profilaxis preexposición al VIH (PrEP) o que viven con el VIH y reciben tratamiento antirretroviral.