La verruga es por lo general una pequeña lesión cutánea, dura y rugosa, del color normal de la piel y áspera al tacto, aunque también puede ser oscura, plana y suave. Su aspecto varía según el lugar dónde está creciendo. Se localiza principalmente en las manos o el rostro, aunque también puede crecer en la parte interna de la boca, en los genitales y en el área rectal. Es causada por una infección viral de las células más superficiales de la piel y el virus que la ocasiona es el papiloma virus o virus del papiloma humano (VPH). Existen por lo menos 60 tipos de VPH.

Las verrugas aparecen con más facilidad si la piel está lesionada, lo cual explica por qué los niños que se muerden las uñas o se arrancan los “padrastros” las tienen con mayor frecuencia. En cualquier caso, no se sabe por qué algunas personas tienen mayor tendencia a tener verrugas que otras. Los pacientes con algún problema de salud que afecte a su sistema inmunológico y ocasione una disminución de sus defensas, también tienen mayor probabilidad de tenerlas.

La gran mayoría de las verrugas son inocuas. Si bien las de la piel se diseminan fácilmente de una zona a otra del cuerpo, en general no se contagian de manera fácil de un individuo a otro. Sin embargo, las verrugas genitales sí son contagiosas. Por otro lado, los tipos más frecuentes no se vuelven cancerosos, pero algunos tipos infrecuentes y otros que infectan el cuello uterino y el pene sí resultan, en ocasiones, cancerosos.

El tamaño y la forma de la verruga dependen del tipo de virus que las provoque y de su localización en el cuerpo. Pueden ser indoloras, causar dolor por irritación de los nervios, crecer en grupo (verrugas en mosaico), o aparecer como formaciones aisladas y únicas. Hay formaciones que pueden parecer verrugas cuando en realidad son apéndices, callos, callosidades o, incluso, cánceres de piel.

Vulgares, plantares…

Existen distintos tipos de verrugas: vulgares, plantares, planas y genitales. Las verrugas vulgares generalmente se asientan en las manos, en la zona periungueal (alrededor de la uñas), en los dedos y en el dorso de las manos, o en las rodillas, aunque pueden asentarse en cualquier lugar del cuerpo. Como se ha indicado anteriormente, son frecuentes en los sitios de piel lesionada y en los niños que tienen el hábito de morderse las uñas o arrancarse los “padrastros”.

Casi todo el mundo tiene verrugas vulgares. Son redondeadas o irregulares, de color grisáceo, amarillo o pardo, y, por lo general, tienen menos de 1 centímetro de diámetro. Con gran frecuencia aparecen en zonas sometidas a constantes traumatismos, como los dedos, alrededor de las uñas (verrugas periungueales), las rodillas, la cara y el cuero cabelludo. Pueden diseminarse, pero nunca son cancerosas.

Las verrugas plantares o papilomas aparecen en la planta del pie, donde por lo general se presentan aplanadas por la presión que se produce al caminar y están rodeadas de piel engrosada. Es frecuente observar puntos negros en su interior, lo que puede llevar a creer que se trata de un cuerpo extraño, pero estos puntos negros son los vasos sanguíneos que alimentan a la verruga. De ahí que, a diferencia de las callosidades y de los callos, las verrugas plantares tienden a producir hemorragias en forma de pequeñas pecas puntiformes, cuando el médico afeita o corta la superficie con un bisturí. Pueden ser dolorosas y al caminar la persona siente como si tuviera una piedra en el zapato.

Cuando están agrupadas se las denomina verrugas en mosaico y, generalmente, no sobresalen de la superficie de la piel, como ocurre en las manos o en las rodillas. Este tipo de lesiones son más habituales en los individuos cuyos pies transpiran mucho, o que realizan frecuentes ejercicios.

Las verrugas planas son mucho más pequeñas y de superficie lisa. Tienden a aparecer en grupo, de 20 a 100 cada vez. Pueden localizarse en cualquier sitio del cuerpo, pero son más frecuentes en la cara, sobre todo en los niños.

En los adultos suelen observarse en la zona de la barba en los hombres y en las piernas en las mujeres. Es muy probable que la irritación cutánea al afeitarse produzca este tipo de verruga. Existe también un tipo filiforme, consistente en formaciones largas, estrechas y pequeñas que suelen aflorar en los párpados, la cara, el cuello o los labios.

Verrugas genitales

Constituyen un problema cada vez más frecuente y una causa de preocupación tanto en la población joven como en los adultos. Se observan como pequeñas lesiones planas o vegetantes, de superficie papilomatosa (en “cresta de gallo”, como suele denominarse). Se localizan en los genitales, dentro de la vagina, el cuello del útero en las mujeres, así como también alrededor del ano, en el pene o el escroto en los hombres. Las verrugas genitales son muy contagiosas y algunas de ellas pueden asociarse a un mayor riesgo de contraer cáncer de cuello uterino.

Las verrugas en la piel se pueden transmitir de persona a persona cuando hay contacto físico directo con ellas, aunque también es posible contraerlas por usar toallas u otros objetos utilizados por una persona que las tiene. En cualquier caso, el riesgo de que un individuo le contagie a otro las verrugas de las manos, los pies y las verrugas planas es mínimo. Por el contrario, las verrugas en los genitales se pueden contagiar durante el coito. Es importante no tener relaciones sexuales sin protección si usted o su pareja tiene verrugas en el área genital. En las mujeres, las verrugas pueden crecer en el cérvix (dentro de la vagina) y no saber que las tienen, con lo cual puede contagiar la infección a su pareja sin siquiera sospecharlo.

Tratamiento

A menudo, las verrugas desaparecen sin tratamiento. Sin embargo, algunas persisten durante muchos años y otras desaparecen y vuelven a aparecer. Las que contraen los niños casi siempre desaparecen sin ningún tipo de tratamiento al cabo de unos meses o después de unos años. Sin embargo, las que causan molestia, duelen o se multiplican rápidamente deben ser tratadas. En los adultos, por lo general, no desaparecen tan fácil o rápidamente como en la infancia.

El tratamiento de las verrugas depende de la localización, del tipo y de la gravedad, así como del tiempo de permanencia sobre la piel. En general, las verrugas vulgares desaparecen sin tratamiento en menos de 2 años. Para verrugas en lugares como las manos, pies o rodillas, un buen tratamiento es ponerse ácido salicílico sobre ellas. Para obtener buenos resultados se debe aplicar todos los días durante varias semanas. Después de tomar un baño o ducharse, séquese la piel ligeramente con golpecitos suaves con una toalla. Luego, póngase ácido salicílico sobre sus verrugas. No olvide proteger la piel de alrededor con vaselina para evitar que sea dañada durante el tratamiento. El ácido funciona mejor cuando se aplica sobre piel húmeda. Al día siguiente, use una lima de cartón o una piedra pómez para limar la superficie muerta de la verruga.

También se emplean productos químicos como el ácido tricloroacético o la cantaridina, y otro de los tratamientos consiste en su congelación utilizando nitrógeno líquido. Este tratamiento puede necesitar de repeticiones para conseguir eliminarlas por completo. La electrodesecación (un tratamiento que usa una corriente eléctrica) o la cirugía con láser también pueden eliminar las verrugas, aunque ambos pueden dejar cicatrices. Independientemente del método utilizado, la verruga reaparece en aproximadamente un tercio de los casos.

Las verrugas plantares son difíciles de tratar porque la mayor parte de ellas se encuentra debajo de la superficie de la piel. Suelen macerarse con ácido salicílico más concentrado aplicado en forma de solución o de emplaste. Este proceso químico debe acompañarse del recorte de la verruga con un bisturí, su congelación o la aplicación de otros ácidos sobre su superficie. Los médicos pueden utilizar técnicas adicionales, como la inyección de determinadas sustancias químicas para destruirla.

En cuanto a las verrugas planas, suelen ser tratadas con agentes descamantes como el ácido retinoico o el ácido salicílico, que hacen que la verruga se desprenda con la piel descamada.