Fiebre baja, tos leve, estornudos, moqueo nasal, dificultad para respirar y pitidos en el pecho no son sólo el “abc” de un simple catarro, sino las señas de identidad de una de las infecciones más comunes en esta época: la provocada por el virus respiratorio sincitial (VRS), también llamado “virus de los bebés”, que se aloja en los pulmones y vías respiratorias.

Aunque todos los bebés, sin excepción, contraen este virus tarde o temprano antes de cumplir los dos años de edad, sin que tenga porqué suponer más que un simple resfriado o una gripe, por desgracia no se puede decir lo mismo cuando quien lo contrae es un niño prematuro, con poco peso o que padece alguna cardiopatía congénita o una enfermedad respiratoria crónica. Pero no nos engañemos, el VRS puede dañar a cualquier bebé, sea prematuro o no, y provocar en él un problema respiratorio grave.

El VRS se aposenta con suma facilidad en el organismo. Basta con tocar, besar o dar la mano a una persona contagiada o que ésta tosa o estornude cerca para que se produzca el contagio. El virus es capaz de sobrevivir media hora, o incluso más tiempo, en las manos y entre cuatro a siete horas en superficies como cunas, encimeras, pomos de puertas, pañuelos, juguetes o ropa. Al tocar a la persona o a cualquiera de las cosas que ha usado mientras el virus se mantiene vivo, el contagio es sumamente sencillo. Y más en lugares en los que se reúne mucha gente. Las guarderías o los colegios, por ejemplo, son algunos de los focos predilectos del VRS para expandirse.

Extremar las precauciones

Aunque no hay ningún momento del año en el que se puede bajar la guardia, lo cierto es que el virus ataca especialmente de octubre a abril.

En pleno mes de enero y en el ecuador de la que podemos llamar “la estación del VRS”, los padres que acaben de tener un bebé han de extremar las precauciones y estar atentos ante cualquier signo de alerta. Para saber si realmente se trata de una infección por VRS hay que tener presente que el proceso comienza con fiebre, moqueo nasal, tos y estornudos. Posteriormente los niveles de oxígeno en sangre disminuyen y en consecuencia la respiración se vuelve más rápida, y la sensación de sed y hambre desaparece. El paso de un estadio a otro puede darse a una velocidad vertiginosa, de ahí la importancia de iniciar todas las medidas de prevención que tengamos a nuestro alcance. Por ello, es importante prestar atención a si el niño tiene problemas para respirar, se niega a mamar o a tomar el biberón o está más irritable o inactivo que de costumbre y, si es así, consultar inmediatamente con el médico.

Factores de riesgo

Todos los recién nacidos llegan al mundo sin el sistema inmunológico completamente desarrollado, lo que les hace vulnerables ante posibles infecciones por virus, bacterias y hongos. Dado que la transmisión de anticuerpos de la madre al niño a través de la placenta no comienza hasta la semana 35 de gestación, los niños prematuros cuentan con una gran desventaja en este terreno. basta decir que tienen diez veces más riesgo de ser ingresados por VRS que los bebés que han completado su gestación.

Pero no todos los niños que han nacido antes de tiempo corren la misma suerte frente a este virus. Tradicionalmente siempre se ha hablado de siete factores de riesgo que aumentan las probabilidades de que un niño prematuro sufra una infección grave por VRS: que la madre haya fumado durante el embarazo, que el niño haya nacido entre el 15 de julio y el 15 de diciembre, que tenga un hermano en edad escolar o que sea el propio bebé el que vaya a la guardería, que haya tomado el pecho tan sólo dos meses o menos, que viva con cuatro o más personas, que tenga antecedentes de sibilancias y que presente malformaciones en las vías aéreas o alguna enfermedad neuromuscular. No obstante, un estudio elaborado recientemente por el Grupo Iris de la Sociedad Española de Neonatología ha reducido esta lista de riesgo potencial a los tres primeros factores.

Prevención

La única forma de prevenir la infección es seguir a rajatabla una serie de medidas higiénicas que han de respetar todas y cada una de las personas que se encarguen de cuidar al bebé (ver cuadro adjunto).

Además, existe un medicamento preventivo (palivizumab) que contiene los mismos anticuerpos que la madre transmite a su hijo en las últimas semanas de embarazo de forma natural y de los que, por tanto, el niño prematuro carece. Consulte con el pediatra todo lo que quiera saber sobre este posible tratamiento. él le informará de si es conveniente o no para su bebé.

Secuelas

Además de enfermedades como la bronquiolitis o la neumonía, que requieren una atención inmediata, el virus respiratorio sincitial puede causar complicaciones a medio y largo plazo en los bebés infectados. Durante el año siguiente a una infección por este virus, entre el 40 y el 60% de los niños tienen episodios de bronquitis recurrente, lo que puede dar lugar a la aparición posterior de asma. También hay niños que aparentemente no padecen complicaciones derivadas de una infección por VRS, pero que en la adolescencia empiezan a mostrar una función pulmonar alterada. Es más, el VRS puede causar problemas de salud que persisten toda la vida, como el asma y otras enfermedades que dificultan la respiración.

ACUDA RÁPIDAMENTE A URGENCIAS SI…

1. El bebé contrae los músculos del abdomen y abre mucho las alas de la nariz, hundiendo los músculos bajo las costillas, con el fin de introducir y sacar aire suficiente de sus pulmones.

2. Al expulsar el aire, produce ruidos (pitidos).

3. Deja de succionar y tragar cualquier líquido porque necesita tener la boca libre en todo momento para respirar.

4. Presenta una pigmentación amoratada alrededor de los labios y en las uñas, lo cual es signo de que padece una insuficiencia respiratoria grave y de que se debe actuar con toda urgencia para procurarle el oxígeno que necesita.

DICCIONARIO DEL VRS

» Patógeno: que origina y desarrolla una enfermedad.

» Neumonía: infección de los pulmones que produce tos, fiebre y dificultad para respirar.

» Bronquitis: inflamación aguda o crónica de la membrana mucosa de los bronquios, es decir, de cada uno de los dos conductos en los que se bifurca la tráquea y que entran en los pulmones.

» Bronquiolitis: inflamación de los bronquiolos, cada uno de los pequeños conductos en los que se dividen y subdividen los bronquios dentro de los pulmones.

» Asma: enfermedad de los bronquios caracterizada por respiración difícil, fatigosa y agitada, tos, expectoración escasa y espumosa y pitos respiratorios.

FUENTES: Grupo Iris de la Sociedad Española de Neonatología y Centro de Información para la Prevención del VRS (EE.UU.).

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