Manuel Bayona, presidente de la Sociedad Española de Directivos de Atención Primaria (SEDAP) y gerente del Área Sanitaria 5 del Servicio de Salud del Principado de Asturias, sostiene que la tecnología ha mejorado los tiempos de respuesta, la calidad y la precisión en salud. “Es precisamente el uso de la tecnología y el registro lo que ha permitido que en la actualidad dispongamos de grandes bases de datos que son los que marcarán el futuro de la sociedad”.

¿A qué nos referimos cuando hablamos de tecnología sanitaria?

Creo que la primera tecnología sanitaria es el conocimiento, aunque existen diferentes formas de gestionarlo para lograr su objetivo, que es aportar soluciones a los problemas de salud de los pacientes y elementos que favorezcan la toma de decisiones de los clínicos y profesionales sanitarios en general. El mayor cambio de la sociedad actual quizás haya venido derivado del desarrollo exponencial de las “máquinas”. La tecnología, unida al “big data” disponible, supone una auténtica revolución en la gestión del conocimiento. Máquinas y datos inteligentemente conectados hacen pensar que la Medicina del futuro dispondrá de herramientas con gran capacidad para ayudar al profesional sanitario, tanto en la toma de decisiones como en el diagnóstico y la terapéutica. Por tanto, tecnología sanitaria sería todo ello en su conjunto, incidiendo en que no hablamos solo de herramientas, sino de conexión y gestión del conocimiento.

Podríamos decir que son tecnología las prácticas y procedimientos clínicos, el instrumental médico, los productos farmacéuticos, los sistemas de organización, las TIC… ¿En qué orden de importancia los clasificaría?

Decía Don Gregorio Marañón que la silla era la principal herramienta del médico. La silla en la que se sienta y escucha al paciente. Han pasado algunos años y en la época de la digitalización, el símbolo de la silla sigue estando presente, si bien es verdad que ha cambiado el tipo de silla, el material con el que está hecha, la proximidad entre médico y paciente o el lugar en el que la silla está ubicada. Actualmente el instrumental, productos, sistemas y tecnología en general han cambiado, pero permanece como fundamental la esencia de la relación médico-paciente o enfermera-paciente, independientemente del lugar o espacio que cada uno de ellos ocupe.

¿Qué ha supuesto la tecnología sanitaria para la práctica clínica?

Actualmente en casi toda la relación con el paciente la tecnología está presente, desde lo básico, a lo más sofisticado. A veces incluso se percibe que la tecnología separa al médico del paciente (el dichoso ordenador). Hay que tener en cuenta que la tecnología más sofisticada, como un TAC intraoperatorio, es de uso más excepcional, mientras que la simple, como una radiografía, es de uso más frecuente y habitual.  En un caso y en otro la tecnología ha mejorado los tiempos de respuesta, la calidad y la precisión. Ya no se concibe la práctica clínica moderna si no es con el soporte, de un modo u otro, de tecnología, y es precisamente el uso de la tecnología y el registro, lo que ha permitido que en la actualidad dispongamos de grandes bases de datos que son lo que marcarán el futuro de la Sanidad.

¿Asociamos tecnología con hospital y mucho menos con Atención Primaria?

No siempre es así. De hecho, las consultas externas de especialistas tienen el mismo soporte, ya sean de especialistas hospitalarios ya sean de especialistas de AP. Ahora bien, venimos asistiendo al fenómeno de fascinación tecnológica, que relaciona hospital, modernidad, alta tecnología y conocimiento, y que no siempre es real, ni significa mejor o peor práctica clínica. No podemos obnubilarnos con la alta tecnología sanitaria, ni como pacientes ni como profesionales. Su uso hay que limitarlo a las situaciones precisas que la requieren, y siempre cuando las otras tecnologías básicas hayan sido utilizadas.

¿Y al hacer estas asociaciones mentales no concluiremos que en AP es necesaria poca tecnología y no precisamente de última generación?

La Atención Primaria ha sido pionera en desarrollar alta tecnología desde el momento en que inició la historia clínica digital y todo lo que de ella se ha derivado. Por otra parte, la alta tecnología diagnóstica y terapéutica forma parte de las necesidades del paciente en el nivel asistencial donde se le atiende. Hay que recordar dos cosas, que en AP ya se realiza teledermatología,  retinografías o teleconsultas, que también son alta tecnología, y que la alta tecnología está a disposición de las necesidades de los pacientes, y por lo tanto de su médico de Atención Primaria y/o de su médico de hospital, y no son ni de uno ni de otro.

¿Cree que se sigue este mismo hilo de pensamiento en la Administración a la hora de dotar de tecnología a la AP?

Cada nivel asistencial debe dotarse de las herramientas que necesita para modernizarse y ser competitivo. La necesidad de inversión en tecnología es diferente en unos sitios y otros, y estará relacionada con las ratio de cobertura poblacional a las que da soporte, con la eficacia, oportunidad, coste. El valor de la alta tecnología es precisamente la concentración, de manera que su alto coste compense con el servicio y la accesibilidad a toda la población.

¿Cuál es, entonces, el gran reto en el primer nivel asistencial?

Cada día la AP se está dotando de más tecnología diagnóstica, como la radiología digital, ecógrafos o acceso directo a pruebas diagnósticas. El gran reto será la interoperabilidad y el acceso a datos clínicos, pruebas diagnósticas, prescripción, vacunación, episodios de urgencias, etc., para que proporcione al profesional elementos útiles para tomar las mejores decisiones, y además hacerlo de manera rápida, integral y segura.

¿Cuál es la tecnología de mayor demanda por parte del personal sanitario de AP?

Los profesionales de AP demandan acceso fácil a pruebas diagnósticas como la ecografía o laboratorio. En el caso de la ecografía demandan también formación específica para utilizarla. El objetivo es ser resolutivos en el mismo centro de salud, evitando que los pacientes tengan que ser derivados a otros centros con la pérdida de tiempo y capacidad diagnóstica que ello supone.

¿Cómo debe ser la renovación tecnológica?

La renovación tecnológica es un proceso necesario y permanente en hospitales y en AP. No se trata solo de incorporar nueva y más moderna, algo que tiene que estar bien planificado y dimensionado, sino de renovar la existente, ya sea de equipamiento, informática, etc. La obsolescencia causa mucha frustración en el día a día de los profesionales.

La innovación tecnológica avanza a velocidad de relámpago ¿es posible económicamente que un sistema público de Sanidad (universal y gratuito) como el nuestro pueda seguir su estela para seguir siendo de calidad?

La innovación tecnológica va a velocidad de vértigo, pero también es cierto que la competitividad y esa evolución también han hecho que los costes se abaraten. La Sanidad pública siempre ha apostado por la innovación, pero eso precisamente ha hecho que convivamos con tecnología obsoleta que hay que ir renovando. La clave está en la identificación precisa de necesidades, la planificación y la priorización de soluciones, apostando siempre por la calidad y con criterios de máxima eficiencia.

¿Cómo y quiénes evalúan las necesidades tecnológicas de la AP?

En cada comunidad autónoma, área sanitaria y centro existen estructuras regladas que se encargan de esta importante tarea. En lo que conozco, a la hora de incorporar nueva tecnología (incluidos nuevos medicamentos o nuevos tratamientos), siempre están presentes los criterios técnicos de los expertos, la eficacia y los costes que representan. La Sanidad pública siempre tiene la responsabilidad de invertir allí donde la innovación aporta más valor a la asistencia sanitaria, y de hecho nadie duda de que la Sanidad pública dispone de la mejor tecnología al servicio de las personas.

¿Cuáles son los criterios actuales para las dotaciones tecnológicas en Atención Primaria? 

En Atención Primaria los criterios para la dotación tecnológica van a tener que cambiar muy pronto. Si bien ya está implantada la historia clínica electrónica, como centro nuclear de la información sanitaria, es necesario convertirla en el elemento conector de  todos los sistemas de información de pacientes. Esto implica dos cosas importantes, la modernización de equipos y sistemas, y la formación de los profesionales. Por otra parte, la tarjeta sanitaria individual ya permite al paciente su acceso a salud. Pero no podemos quedarnos aquí, el gran reto, que ya es una realidad para muchos, está en que además pueda permitirnos autogestionar nuestro asuntos de salud, desde la prevención de enfermedades, al autocontrol de los determinantes de salud (tabaco, sedentarismo, obesidad, estrés), el control de nuestras constantes (la glucemia en diabéticos, el colesterol, etc.), o la evaluación y seguimiento de nuestra historia de salud.  Con toda la información disponible, la robótica va a representar en breve una nueva revolución en salud, porque ayudará cada vez más al médico a realizar diagnósticos más precisos, a prescribir tratamientos más eficaces y, en definitiva, a mejorar la calidad de vida de los pacientes.

Y en todo este entorno, ¿qué papel tiene la formación de los profesionales?

Cualquier  innovación tecnológica necesita llevar incorporada la formación y capacitación de los profesionales para utilizarla. No hacerlo es frustrante, desmotiva a los profesionales y no aporta valor a la Sanidad.

En consecuencia, desde la SEDAP ¿qué reclaman con mayor urgencia: nuevos instrumentos tecnológicos o mejor preparación técnica?

Desde SEDAP apostamos por modernizar la Atención Primaria, pero esto hay que hacerlo de la mano de los profesionales, incorporando la tecnología que ellos consideren que aporta valor añadido a lo que se hacen, pero sabiendo elegir el momento oportuno y acompañado de la formación necesaria para hacerlo