Centenares de R0 están interesándose esta semana por el Hospital Universitario Vall d’Hebron. 149 de ellos ocuparán una plaza de residente de las 46 especialidades que ofrecen. Y todas tienen algún denominador común que explica Mónica Rodríguez, directora de Docencia del centro.

"Uno de los puntos fuertes es que somos un hospital muy grande y de alta complejidad. En todas las especialidades van a poder ver todo tipo de patologías, contactar directamente con ellas y, además, de la mano de profesionales muy expertos y de primera línea. Van a poder ver todo el abanico de complejidad dentro de cada especialidad y, por tanto, desarrollar las competencias completas".

"Eso no significa que no les enviemos afuera -prosigue-. Casi todos los residentes tienen la opción, y muchos la utiliza, de irse dos meses. Pero lo hacen con el objetivo de tener una experiencia diferente o complementaria".

Cursos online y simulación

La formación no asistencial es otro de los puntos fuertes del hospital. Es decir, el aprendizaje que no depende únicamente del paciente. "Esto significa que hacemos cursos online para formarse en habilidades comunicativas, introducción a la investigación, bioética, o cómo gestionar e interpretar bibliografía científica", explica.  Se trata de una formación transversal obligatoria de forma telemática, para que no les impida la tarea asistencial.

La Docencia del centro también potencia mucho la simulación. "Es una metodología docente que te permite crear escenarios altamente complejos que reproducen partes concretas del hospital", señala. Por ejemplo, un quirófano, una consulta o un laboratorio. De esta forma, sirve para que los residentes practiquen en cualquier patología.

"Lo podemos reproducir las veces que queramos. Podemos provocar errores de una forma totalmente segura, sin poner el riesgo a ningún paciente. Es una metodología que cada vez está más implantada en salud y que nosotros apostamos claramente por ella. Todos los residentes podrán hacer simulación para formarse y entrenar tanto habilidades técnicas como  no técnicas. Por ejemplo, la comunicación o la toma de decisiones", explica Rodríguez.

Posibilidad de hacer investigación

El cuarto punto fuerte que señala Rodríguez es la oportunidad de empezar a hacer investigación a lo largo de su residencia en algunos de sus institutos. Los residentes pueden unirse a líneas de investigación ya en marcha y desarrollarlas en paralelo, guiados por investigadores de primera línea a nivel internacional.

"Es una oportunidad que tienen todos y que, además, la materializan de una forma muy concreta: al final de la residencia ofrecemos becas post-residente para el que quiere seguir un año más completando líneas de investigación que hayan comenzado a lo largo de su residencia", añade.

Las visitas están siendo en formato híbrido. Han tenido puertas abiertas en streaming a lo largo de la semana, en la que aprenden cómo es la vida del residente de cada especialidad que les interesa, y presencial por las tardes. Para saber qué les espera en el Vall d’Hebron una vez sean residentes.